Cartografías de la vida

Pintar es la creación de otro mundo, de ese mundo imaginado e irreal, donde confluyen los verdaderos deseos y  la necesidad imperiosa de convertirlos en realidad. Pintar, una entrega en cuerpo y alma.

Surge así la comodidad del ser,  son mis manos parte de mi obra, y yo  misma, dejo de ser un poco yo, para ser obra. Los mapas interiores surgen en trazos, los recuerdos en colores, las emociones  son plasmadas como desgarrados recuerdos que afloran. Pasión irrefrenable y grito ahogado. Mi cuerpo como herramienta y mi pintura como camino, un sentimiento que no puedo dejar de escuchar. La escapada del abismo.